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Cualificaciones

Acreditación de Competencias Profesionales

La expresión "Acreditación de la competencia profesional" hace referencia a las disposiciones legales y a las metodologías encaminadas al establecimiento de sistemas que permitan el reconocimiento de la competencia profesional adquirida a través de la experiencia laboral o de otras vías no formales de adquisición.


El 17 de Julio de 2009 se ha aprobado el Real Decreto por el que se establece el procedimiento y los requisitos para la evaluación y acreditación de las competencias profesionales adquiridas a través de la experiencia laboral o de vías no formales de formación.


El Real Decreto implanta un procedimiento único, aplicable en el ámbito de la Administración educativa y laboral, que permitirá que este 2009 se realice una convocatoria de ámbito nacional que será en septiembre, para acreditar la experiencia laboral y la formación de profesionales en el ámbito de la educación infantil y la atención a personas dependientes.


Las personas que participen en el proceso podrán acreditar sus conocimientos y habilidades y convalidarlos por un parte de un ciclo formativo o un certificado de profesionalidad.


Las administraciones educativas y laborales realizarán las convocatorias correspondientes para que los ciudadanos puedan demostrar sus conocimientos y habilidades a través de un completo proceso de evaluación que se divide en tres fases:

· Asesoramiento.
· Evaluación y Acreditación.
· Registro de la competencia profesional.

Obteniendo una acreditación oficial y convalidándola por la parte correspondiente de un ciclo de Formación Profesional o un certificado de profesionalidad.


Los ciudadanos que decidan obtener un reconocimiento oficial de su experiencia laboral o de la formación no reglada, deberán inscribirse en la convocatoria que realizarán conjuntamente las administraciones educativa y laboral.


Al concluir todo el procedimiento de evaluación y acreditación los candidatos recibirán la orientación necesaria sobre las posibilidades para completar la formación que les lleve a obtener un título de FP o un certificado de profesionalidad.
A partir de 2010 las CCAA acreditarán hasta 26 familias profesionales.

 

Procedimiento de acreditación de competencias

El objetivo de este procedimiento es permitir a las personas acreditar oficialmente aquellas competencias  profesionales que han adquirido fuera de los sistemas formales de aprendizaje de modo que todos los trabajadores puedan ver reconocida su cualificación profesional independientemente del modo en que ésta haya sido adquirida.

Consulta toda la información acerca de estos procedimientos aquí


¿Qué son los certificados profesionales?


Son documentos oficiales, regulados por Real Decreto, de aplicación en todo el territorio nacional. Este documento describe una ocupación en términos de competencias profesionales (su ejecución correcta) y define los contenidos mínimos de la acción formativa que capacitaría para el correcto desempeño de esa ocupación.

Son un referente que permitirá certificar, de manera homogénea, las competencias profesionales de los trabajadores, que hayan sido adquiridas desde:

  • La Experiencia Profesional.
  • Formación Profesional para el Empleo
  • Formación Profesional Inicial

 

En general, servirá de referente para certificar que un trabajador posee una determinada competencia profesional, haya sido adquirida desde la experiencia o desde la formación , pasando por todas las modalidades intermedias de aprendizaje.

 

Estructura de los certificados profesionales


El Certificado Profesional se estructura en dos grandes bloques:

  1. Descripción de la ocupación (Referente profesional) .
  2. Descripción de la acción formativa que capacitaría para el desempeño de la ocupación (referente formativo). 

 

A continuacion se pasarán a explicar la definición de algunos términos que nos ayudarán a obtener más información sobre los certificados profesionales.

Referente Profesional: Es la descripción de las actividades que se realizan en la ocupación. No procede de la reflexión de expertos, sino de la observación y estructuración de las actividades que se realizan por los trabajadores en las empresas.

Familia Profesional: Agrupación de ocupaciones de una misma área de actividad económica. (V.G. Mantenimiento Industrial, Empleados de Banca, etc.).

Ocupación: Conjunto de Actividades Profesionales que puede realizar una misma persona. Estas actividades se agrupan porque comparten similares conocimientos, habilidades, medios físicos, herramienta, operaciones y procedimientos necesarios para su realización. Es un conjunto ‘ideal'. No tiene porque existir un trabajador que realice todas estas actividades. De todas esas posibles actividades que se incluyen en la ocupación, el trabajador, en su PUESTO DE TRABAJO, solamente necesita una parte de ellas. Por este motivo en ocasiones una Ocupación se fragmenta en conjuntos más pequeños denominados EMPLEOS. Para DENOMINAR la ocupación se atiende a una expresión de conducta que agrupa al conjunto de CONDUCTAS que se realizan en ella.

Competencia General: descripción de la Misión del trabajador que desempeña esa ocupación.

Unidades de Competencia: Competencias profesionales propiamente dichas en las que se descompone la competencia General. Son muy amplias, de manera que en la realidad una sola unidad de competencia puede significar un puesto de trabajo. (Que hacer)

Realizaciones profesionales: Competencias profesionales profesionales que representan una actividad, con un principio y final definidos, del trabajo. Tienen la misma formulación que la unidad de competencia – como conducta deseable y observable – pero son de ámbito menor. Las realizaciones profesionales son las etapas que debe ir cubriendo el trabajador para llegar a realizar la Unidad de Competencia y como realizarlas Además indican cómo debe realizarse esa conducta para ser correcta, es decir, métodos, herramientas, procedimientos de seguridad/calidad, etc. Una realización profesional se posee si se realiza la conducta indicada y de la manera indicada. Este aspecto es importante a raíz de la inclusión en los sistemas productivos de los sistemas de aseguramiento de la calidad, normativas de prevención de riesgos y atención a las normativas medioambientales principalmente. En todos los casos se puede llevar a cabo la conducta definida en la realización profesional, sin embargo, para ser correcta, esta debe alcanzarse siguiendo unos procedimientos, normativas y medidas de seguridad.. (Que hacer + Como Hacerlo)

Criterios de Ejecución: son aquellas tareas simples cuya correcta realización indican que el trabajador es capaz de llevar a cabo la realización profesional, y consecuentemente, la Unidad de competencia. Se enuncian como respuesta a ¿cómo sabemos que el trabajador es capaz de...Realización profesional?. Análogamente a las Realizaciones profesionales indican cómo debe realizarse la tarea para que esta sea correcta. 

Referente Formativo: Hasta aquí hemos definido el referente profesional, es decir, la descripción detallada, en términos de conductas, del trabajo realizado en los puestos de trabajo aglutinados bajo una misma Ocupación. Para que un trabajador sea capaz de llevar a cabo las conductas descritas, puede haber pasado muchos años en el oficio, haber recibido una formación básica completada con la experiencia (o viceversa) o bien realizar una acción formativa específica para capacitarle para la realización de esas conductas. Es decir, Competencias profesionales. Esa acción formativa es la que pasamos a detallar es el referente formativo. Este es un documento a disposición de los gestores de formación y formadores para que estos sean capaces de homogeneizar las acciones que conducirán a la obtención de las competencias deseadas. Sus elementos son:

  • Itinerario formativo: Sucesión de módulos formativos que componen el referente formativo. La realización de todos estos módulos capacita para el total de competencias profesionales de la ocupación. La estructura modular permite:
    • Alcanzar la totalidad del certificado en  varias etapas. 
    • Convalidar módulos comunes a distintas ocupaciones.
  • Módulo formativo: Es el concepto formativo análogo a la Unidad de Competencia. Cada Módulo esta asociado a una unidad de Competencia. Para alcanzar una unidad de competencia puede ser necesario realizar varios módulos.
  • Objetivo General del módulo: Descripción de la acción que el alumno será capaz de realizar al finalizar el módulo. Relacionada con la descripción de la unidad de competencia de referencia del módulo.
  • Objetivos Específicos: objetivos formativos en que se descompone el objetivo general del módulo. Son el análogo a la realización profesional. Criterios de evaluación: Detallan las acciones que el alumno debería llevar a cabo para demostrar que se ha cumplido el objetivo específico y, en definitiva, del módulo.
  • Contenidos teórico-prácticos: A partir del análisis de los objetivos formativos, son la determinación de los conocimientos (saber) y habilidades (saber hacer/estar) que el alumno deberá adquirir para cumplir los criterios de evaluación

 


Listado de Certificaciones Profesionales


Para consultar el listado de Certificaciones Profesionales, pincha en este enlace.

 

La experiencia profesional como fuente de aprendizaje y su certificación oficial


Tradicionalmente, la competencia profesional de una persona sólo ha podido ser acreditada oficialmente cuando la adquisición de dicha competencia se ha producido dentro de un sistema formal, principalmente del ámbito educativo, de manera que los títulos otorgados por este sistema han sido el instrumento de reconocimiento formal de la competencia aceptado universalmente.


Sin embargo, se ha ido alcanzando de forma progresiva una conciencia plena de que los aprendizajes no sólo se adquieren en entornos formales, sino que se producen también en las actividades formativas no regladas, mediante la experiencia adquirida por la práctica profesional o a través de las actividades de la vida cotidiana.

Por este motivo, durante las dos últimas décadas y, de manera especial, en los últimos años, diversos países de todo el mundo han desarrollado disposiciones legales y metodologías encaminadas al establecimiento de sistemas que permitan la acreditación de la competencia profesional adquirida a través de la práctica profesional y de otras vías no formales de adquisición, diseñando procesos específicos de evaluación y reconocimiento de los aprendizajes previos.

La extensión de estas prácticas condujo a los países miembros de la Unión Europea a impulsar una serie de iniciativas, manifestadas en la denominada "Declaración de Copenhague" (puedes descargártela más abajo) tendentes a desarrollar unos principios comunes relativos a la validación de los aprendizajes no formales, al establecimiento de un marco común europeo de cualificaciones y al reconocimiento mutuo de las cualificaciones entre los países miembros mediante un sistema de transferencia de créditos.


En España, la Ley Orgánica de las Cualificaciones y de la Formación Profesional (puedes descargártela más abajo), de julio de 2002, también estableció, por primera vez, el marco legal que daba cabida a la creación de un sistema que permita evaluar y acreditar oficialmente la cualificación profesional, cualquiera que hubiera sido su forma de adquisición.

En este contexto, la Dirección General de Educación, Formación Profesional e Innovación Educativa del Ministerio de Educación y Ciencia, con la colaboración del Instituto Nacional de las Cualificaciones y del Instituto Nacional de Empleo, coordinó, en el año 2003, el denominado proyecto ERA.

El objetivo de este proyecto era experimentar y poner a punto una metodología para la evaluación, el reconocimiento y la acreditación de la competencia adquirida por los trabajadores a través de la experiencia laboral y de otras vías no formales e informales de adquisición. 


Europa y la acreditación de saberes adquiridos a lo largo de la vida


En términos generales, los procedimientos de evaluación y validación de las competencias adquiridas a través de la experiencia profesional o de otras vías no formales e informales de adquisición, emplean todos o algunos de los siguientes instrumentos:

  • Elaboración de un dossier individual de competencias en el que se recogen todas las evidencias documentales posibles que demuestren que el candidato ha adquirido las competencias que desea acreditar.
  • Observación directa por parte de los evaluadores de la práctica profesional de la persona candidata, ya sea en una situación real de trabajo o en un entorno simulado.
  • Entrevista profesional entre el candidato y el jurado de validación para tratar aspectos referentes al contenido del dossier individual de competencias o a lo percibido en la observación de la práctica profesional.
  • Ejercicios escritos de tipo más o menos convencional, aunque esta clase de procedimientos tienden a evitarse en la medida de lo posible.

 

Independientemente de las metodologías concretas que se aplican en los diversos países, todos los sistemas deben tender a asumir una serie de principios comunes contenidos en una propuesta (puedes acceder al documento íntegro desde el enlace inferior), pendiente de aprobación definitiva por parte de la Comisión Europea, que aborda, básicamente, los siguientes aspectos:

1- Finalidad de la validación: El objetivo último de la validación es hacer visible la cualificación y las competencias que posee una persona, independientemente de la forma en que han sido adquiridas. La validación puede tener un propósito formativo - como parte de un proceso de aprendizaje - o sumativo - como procedimiento dirigido al logro de una certificación.

2- Derecho individual: La validación es un proceso voluntario individual, en el que cada persona decide si toma, o no, parte en él. En todo caso se debe facilitar el acceso a los procedimientos de validación y garantizar su transparencia e imparcialidad, así como el respeto a la intimidad de los participantes.

3- Responsabilidad institucional: Los sistemas de educación y formación deben establecer los fundamentos legales y prácticos para que las personas puedan validar sus aprendizajes, proporcionando apoyo mediante servicios de información y orientación. Así mismo, los organismos públicos y las empresas deben facilitar el acceso de las personas a los procesos de validación

4- Fiabilidad y confianza: Los sistemas deben garantizar la transparencia de los criterios y de los procedimientos que se utilicen en la validación y el acceso a esta información por parte de los posibles candidatos. Así mismo, deben garantizar a las partes implicadas que las personas acreditadas como consecuencia del proceso poseen los conocimientos y competencias certificadas.

5- Imparcialidad: Los evaluadores que intervengan en los procesos de validación deben actuar conforme a un código ético y no incurrir en incompatibilidades que comprometan la confidencialidad y la imparcialidad. Los evaluadores deben ser profesionales competentes debidamente formados para estos procesos.

6- Credibilidad y legitimidad: El desarrollo, implementación y financiación de los mecanismos de validación deben implicar a todas las partes relevantes interesadas. De esta manera se garantizará la credibilidad profesional y la legitimación social de los procesos de validación.

Descargas

Declaración de Copenhague Ley Orgánica de las Cualificaciones y de la Formación Profesional Principios EU comunes
 
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